Ellos son una pareja divertida, y a la vez tímida. Su boda estuvo llena de personalidad y para ello eligieron la finca en la que Paco había trabajado. Ya se intuía el otoño, y quizás por eso, el salón de la chimenea de La Membrilleja, era el más acorde para celebrar su rito civil.
Pero antes de eso, Paco se enfundaba su traje beige verdoso, con chaleco de cuadros y corbata verde oscuro de Nico Hombre. Eligió el domicilio familiar para prepararse, rodeado también de sus amigos.
Luna en cambio, decidió vestirse en la propia finca. Su original peinado marcó la diferencia. Su vestido, de Rosa Clará, sencillo y elegante, y su ramo de flores silvestres realizado por El Jardín Romántico, quien se encargaría también del resto de decoración floral, harían un look bohemio y original.
La Hacienda de La Membrilleja estaba cuidadosamente decorada para la ocasión, y había muchos detalles que los novios eligieron según sus gustos y personalidad.
Paco llegaba a la finca en un antiguo renault blanco de un amigo, dando un toque vintage y divertido. La ceremonia, como os contamos anteriormente, en el salón de la chimenea, en la que participaron con sus discursos algunos familiares cercanos y amigos, acogió a todos los invitados, dando comienzo a un gran día, entre emociones y momentos de felicidad.
Tras la lluvia de pétalos, aprovechamos para hacer algunas fotos al atardecer, con el coche elegido por los novios, que le dieron un rollo muy suyo y muy chulo, y también, en algunos rinconcitos de la finca, antes de que la pareja pasara al cóctel.
En el cóctel, como siempre, aprovechamos para realizarles fotos de grupo con sus invitados, y también para captar los detalles de la decoración del salón, antes de que pasara la gente. La verdad es que ¡estaba todo muy bonito! Y destacamos los puestos que pone siempre La Membrilleja para que los invitados degusten quesos, jamón, croquetas, etc.
Por otra parte, el salón elegido para la cena, fue el de arriba, con ese toque rústico que tanto nos gusta.
La cena fue una fiesta por todo lo alto, en la que el novio nos deleitó con unos compases a la guitarra. En ella se sucedieron las sorpresas y regalos.
Para finalizar, la barra libre, tuvo lugar de nuevo en el salón de la chimenea. Los novios entraron a la misma con una canción elegida por ellos, y unas caretas, sorprendiendo así a sus invitados.
Una boda con un toque muy personal, sin duda, y unos novios que lo dieron todo.
Finca: La Membrilleja
Traje: Nico Hombre
Vestido: Rosa Clará
Ramo / Deco Floral: El Jardín Romántico























































































































