Si algo derrochan Jonathan y Cristina, es arte. Se conocieron en el grupo de folclore dónde ambos bailan y cantan, y sin duda, su amor al carnaval les unió de una manera inseparable.

Para su gran día, Jonathan se vestiría en la Cara Rural Cerromolino, junto a sus hermanos y madre, y elegiría un traje en tono verde muy oscuro, con corbata a juego y chaleco en beige del diseñador Antonio Ñacle. Entre nervios y sonrisas, el novio iba estando listo para el gran día.

Por su parte, Cristina se preparaba en la misma finca de La Encomienda, dónde después se celebraría la boda. Ella se decantó por un recogido elegante en el pelo, del que se encargó O2 Peluquería y Estética. Eligió un Pronovias de corte sirena, con escote en V sin mangas, pero con un abullonado sobre hombros y pecho. Un sencillo y elegante ramo de olivo y peonías blancas darían el toque, obra de Famaflor floristas, como el resto de la deco floral. La verdad es que estaba preciosa y deslumbraba con su sonrisa.

La acogedora ermita de Ntra. Sra. del Socorro esperaba especialmente decorada para la ocasión. Resaltaban las hortensias rosas, entre paniculata, eucalipto o rosas, que estaban colocadas de forma asimétrica en la puerta, y repartidas en varios cestos. También destacaba un carrito con cucuruchos llenos de pétalos rojos para la salida. En el interior, los bancos fueron adornados con grandes ramos de eucalipto colgando y lazos de tul.

Los niños de arras comenzaban el pasillo, anunciando la llegada de la novia, a la que ya esperaba Jonathan al final del mismo. A mitad del pasillo, era sorprendida por un dúo de trompetas, entre los que se encontraba su hermano, siendo unos instantes muy emotivos. Durante el resto de la ceremonia, la comparsa La Victoria a la que ambos pertenecen, puso la banda sonora, y de una manera muy bonita y emocionante. Al final, hasta la novia acabó cantando, para salir de la iglesia, minutos más tarde entre una bonita lluvia de pétalos y mariposas blancas y seguir disfrutando de los sones de dicha comparsa, que además eran los amigos de los novios.

Aprovechamos los exteriores de la ermita, para realizar la sesión de pareja, y que los novios disfrutasen de esos momentos solos. La verdad es que es un lugar con mucho encanto, y nos dio oportunidad de plasmar unas postales muy bonitas.


El bonito patio de la finca de La Encomienda esperaba para el cóctel, que no pudo ser más animado, con los sones en directo del grupo jienense Almoradú. No hubo quien no se animara a bailar, y más de un invitado, además, se atrevió con el micrófono, destacando la actuación especial de los novios. El cóctel se alargó hasta el anochecer, para pasar después a la cena, que tendría lugar en el interior de la carpa, decorada también de una manera muy romántica.

Durante la cena, no faltaron las sorpresas. Mención especial, la de los abuelos de Cristina, que hizo que ni siquiera nosotros, pudiéramos aguantar la emoción y se empañasen un poquito los visores de las cámaras. Tampoco faltó el buen humor, con la chirigota preparada especialmente para la ocasión por sus compañeros de comparsa, que se encargaron de darle luz y color en todo momento a la celebración.

El fin de fiesta no podía bajar el nivelazo de toda la boda, y la guinda la puso Jonathan cantándole a Cristina para abrir el baile. Tras el, las pistolas láser de Anthony Mendiola que nunca fallan, y unos invitados que lo dieron todo.

Una boda en la que nos emocionamos, reímos, disfrutamos y llenamos nuestro corazón de color y de LUZ. Gracias chicos por hacerlo posible.

Finca: La Encomienda
Deco Floral: Famaflor floristas
Vestido: Pronovias
Estilismo: O2 Peluquería y Estética
Traje: Antonio Ñacle
Música en directo: Grupo Almoradú

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A continuación podéis ver el tráiler de su boda.

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