Los días previos al 15 de marzo estuvieron marcados por la lluvia y el cielo gris, pero como si el destino quisiera regalarles un guiño, el día de la boda de Macarena y Pablo amaneció con sol. Un sol frío, de finales de invierno, pero luminoso y perfecto para acompañar uno de los días más importantes de sus vidas. Nada podía empañar lo que estaba por venir.

Los preparativos de Pablo tuvieron lugar en la hospedería del Hotel Don Quijote. Allí, arropado por sus padres y su hermana —llegados desde su localidad, Fuencaliente—, vivió esos momentos previos llenos de nervios tranquilos y sonrisas cómplices. Para la ocasión, Pablo eligió un elegante chaqué en tono azul oscuro, combinado con chaleco gris y corbata a juego, todo de Nico Hombre, un conjunto sobrio y muy distinguido que le sentaba a la perfección.

Mientras tanto, Macarena se vestía en casa de sus padres, rodeada del cariño de sus hermanos, sus padres y algunas amigas. Un ambiente íntimo y muy emotivo. Lucía un vestido de Valverde Rafa, entallado a la cintura y de corte recto, en el que destacaban especialmente sus elegantes puños y una espectacular capa que aportaba personalidad y fuerza al conjunto. El estilismo corrió a cargo de Verde Agua, que apostó por un recogido en forma de trenza, sencillo y muy favorecedor. El ramo, obra de El Jardín Romántico, estaba compuesto por delicadas peonías color salmón con eucalipto, y completaba el look con unos zapatos de ante blanco roto con correas, de Calzados Calenda.

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia, en Miguelturra. Hasta allí se desplazaron cerca de 200 invitados, que no quisieron perderse este momento tan especial. La música, a cargo del grupo Musicordae, puso la banda sonora perfecta a una ceremonia cargada de emoción. A la salida, bajo un cielo completamente despejado, Macarena y Pablo fueron recibidos con una lluvia de pétalos y arroz, con el sol brillando intensamente sobre ellos.

Tras la ceremonia, nos dirigimos a los Salones Namen de Bolaños. Antes de la llegada de los invitados, aprovechamos para realizar una bonita sesión de pareja en sus localizaciones exteriores, un momento de calma para ellos, ya convertidos en marido y mujer.

Durante el cóctel, los novios pudieron saludar a todos sus invitados y disfrutar de un rato distendido. Allí destacaba un original seating plan con temática de lectura, que reflejaba cuidado y personalidad en cada detalle. Posteriormente, pasamos al salón donde tuvo lugar la comida, decorado con una espectacular propuesta floral en tonos naranjas y morados, con hortensias, claveles y rosas como protagonistas, todo diseñado y realizado por El Jardín Romántico.

La comida estuvo llena de momentos especiales y sorpresas: detalles dedicados a los hermanos y emotivas intervenciones de amigos y familiares que arrancaron risas y alguna que otra lágrima.

La celebración culminó con el baile y la fiesta en la carpa, donde Macarena y Pablo inauguraron la pista y pusieron el broche final a un día inolvidable, lleno de amor, emoción y alegría compartida.

Una boda luminosa, elegante y muy sincera, que fue un auténtico placer poder contar con nuestras imágenes.



Vestido: Valverde Rafa
Zapatos: Calzados Calenda.
Estilismo: Verde Agua
Deco Floral: El Jardín Romántico
Traje: Nico Hombre
Música Ceremonia: Musicordae
Finca: Salones Namen

Un día sin duda precioso, en el que disfrutamos de esta preciosa pareja y de cada detalle. Si te ha gustado, no te pierdas la boda de Quique y Sole en La Posadilla

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