Hay bodas que se sienten desde el primer momento. Bodas donde la emoción no necesita grandes gestos, porque se percibe en las miradas, en los silencios y en cada pequeño detalle. Así fue la boda de Arantxa y Ángel: íntima, elegante y profundamente emotiva.

Ángel eligió el hogar de sus padres para prepararse, rodeado de su familia más cercana: padres, hermano, cuñada y su sobrina. Allí se vivieron momentos muy especiales, de esos que hablan de raíces, de cariño y de una complicidad que no necesita palabras. Para la ocasión, lució un impecable chaqué gris marengo de Old Jeffrey, acompañado de gemelos y alfiler dorados de herencia familiar, y una corbata azul marino con un original estampado geométrico que aportaba un toque muy personal.

Arantxa, fiel a esa misma esencia íntima, también se preparó en su casa familiar junto a su madre y su hermano. Su vestido, de Pronovias, destacaba por su romanticismo y delicadeza: corte recto, escote en pico, mangas de tul y un elegante anudado al cuello que terminaba en un precioso lazo en la espalda.

El conjunto se completaba con un largo velo bordado en encaje que aportaba aún más magia a su look. Como detalle de color, eligió unos zapatos de terciopelo azul celeste con tacón dorado de Miss Honolulu, y un ramo de flores preservadas en tonos blancos y rosas. Su recogido, natural y sofisticado, fue obra de Pureza Belleza Natural.

La ceremonia tuvo lugar en la majestuosa iglesia de San Pedro, en Ciudad Real, un escenario imponente que lucía aún más especial gracias a la cuidada decoración floral de Ingenia. A la entrada, una elegante columna de flores en tonos cálidos daba la bienvenida a los invitados.

El pasillo central y el altar estaban adornados con eucalipto, helecho, rosas y claveles blancos, creando una atmósfera armoniosa y delicada. Uno de los momentos más emocionantes llegó con el primer encuentro de los novios, cuando se fundieron en un abrazo que reflejaba perfectamente todo lo que son. Además, la Virgen de Alarcos, presente en su paso en vísperas de su romería, fue testigo de esta unión tan especial.

Atardecer en el Mirador de la Dehesa

Tras la ceremonia y los abrazos a la salida de la iglesia, nos trasladamos a la finca El Mirador de la Dehesa, donde tendría lugar la celebración. Antes de comenzar el cóctel, aprovechamos la preciosa luz del atardecer para realizar una sesión de pareja llena de calma, complicidad y belleza natural.

Durante el cóctel, capturamos momentos espontáneos, fotografías familiares y todos los detalles del ambiente, incluyendo la elegante decoración de las mesas, nuevamente a cargo de Ingenia: mantelería en tonos azules y una cuidada selección de velas de distintos tamaños que aportaban calidez y sofisticación.

La cena, junto a la zona de la piscina, fue otro de los grandes momentos del día. El Catering Cervantes ofreció un menú exquisito que hizo las delicias de todos los invitados. Y como broche final, la noche continuó con la barra libre, amenizada por Stereo Stard Band, poniendo ritmo y alegría a un día ya de por sí inolvidable.

Solo podemos dar las gracias a Arantxa, Ángel y a sus familias por su cercanía, su confianza y por permitirnos formar parte de un día tan especial. Fue un verdadero privilegio acompañaros.

Finca: El Mirador de la Dehesa
Catering: Catering Cervantes
Traje: Old Jeffrey
Vestido: Pronovias
Zapatos: Miss Honolulu
Make Up: Pureza Belleza Natural
Deco: Ingenia
Música: Stereo Stard Band

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