Hay historias que comienzan en una ciudad, continúan entre viajes, planes, risas y alguna que otra serie… y que terminan llevándote hasta un 21 de junio para decir «sí, quiero».
Rafa y María Luisa se conocieron en Valencia, mientras estudiaban Odontología. Desde entonces han compartido viajes, noches de fiesta y también esos planes tranquilos de sofá y serie. Y el pasado 21 de junio de 2025 llegó uno de esos días que, sin duda, se quedan para siempre.
La tarde comenzó con los preparativos, cada uno rodeado de los suyos. María Luisa se vestía acompañada de sus padres, su hermano y su cuñada, mientras poco a poco iban llegando amigas y familiares para compartir esos nervios, risas y emociones previas al «sí, quiero».
Su vestido, de Valenzuela Atelier, era pura elegancia: corte recto, escote delantero cuadrado y un precioso escote en pico en la espalda, mangas de tul ligeramente bordadas y una larga cola que completaba el conjunto.
Una larga coleta, obra de Peluquería de Montse, recogía el velo, adornado con un delicado tocado de Volvorete. El maquillaje corrió a cargo de Pilar Romeral y los zapatos, en un precioso tono verde agua, fueron de Raquel Zapatos.
El ramo, con margaritas, rosas blancas y eucalipto, aportaba ese toque natural y fresco que encajaría después a la perfección con la decoración de la celebración, y fue obra de El Jardín Romántico.
Al otro lado, Rafa se preparaba acompañado de sus padres, su hermana y su sobrino. Después llegarían sus amigos para completar ese grupo que, entre bromas y complicidad, le acompañaría hasta el altar.
Para la ocasión eligió un chaqué azul marino de S. Diplomática, combinado con una corbata estampada en tonos verdes y zapatos de Martinelli.
Y llegó el momento.
La pequeña iglesia del Salvador del Mundo, en Calzada de Calatrava, fue testigo de una ceremonia llena de emoción, con la música de Musicordae poniendo banda sonora a uno de los momentos más importantes de sus vidas.
A la salida, una lluvia de confetti anunciaba que ya eran marido y mujer.
Y para poner rumbo a la celebración, un precioso coche clásico en tono burdeos de Auto Classics les esperaba para llevarles hasta Hacienda La Membrilleja.
Celebración en La Membrilleja
Mientras los invitados comenzaban a llegar, aprovechamos la luz cálida del atardecer para regalarles un ratito solo para ellos. Entre la decoración de inspiración rústica, preparada con tanto gusto por Entre Conffetti (que además se encargó de toda la organización de la boda) junto a El Jardín Romántico, y esa luz tan especial de las tardes de verano, tuvimos el escenario perfecto para hacerles unas fotografías de pareja.
Después llegaría el momento de compartir.
El cóctel, en el patio del albero, fue el punto de encuentro para que novios e invitados disfrutaran de las diferentes delicatessen preparadas por La Membrilleja.
Y cuando cayó la noche, el jardín se convirtió en escenario de la cena: discursos, sorpresas, risas y alguna que otra lágrima de emoción.
Pero quedaba mucha noche por delante.
La barra libre arrancó con la música de Pop Boulevard y David López DJ, y Rafa y María Luisa no tardaron en lanzarse a la pista para disfrutarla como se merecía.
Y como broche final, una hora loca espectacular puso a todos a bailar hasta el último momento.
Un día lleno de emoción, familia, amigos, música, confetti, bailes y muchísima felicidad.
Rafa y María Luisa, gracias por dejarnos contar vuestra historia a través de nuestras fotografías.
Que sigáis acumulando viajes, noches de fiesta, tardes de sofá y series… y, sobre todo, muchos motivos para celebrar juntos.
Finca: Hacienda La Membrilleja
Organización: Entre Conffetti
Deco y Ramo: El Jardín Romántico
Vestido: Valenzuela Atelier
Estilismo: Pilar Romeral
Traje novio: S. Diplomática
Música Ceremonia: Musicordae
Grupo en Directo: Pop Boulevard
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