Hay bodas que nos hacen especial ilusión incluso antes de que llegue el gran día. La de Isabel y Javier fue una de ellas. Cuando Isabel se puso en contacto con nosotros para contarnos que se casaba, nos hizo muchísima ilusión volver a encontrarnos con ella, ya que años atrás habíamos tenido la suerte de realizar también el reportaje de una de sus hermanas.
El 20 de septiembre de 2025, volvimos a Almagro para acompañar a Isabel y Javier en una jornada que tuvo como escenario algunos de los rincones más bonitos de la localidad: el histórico Parador de Almagro, la Iglesia de San Bartolomé y, ya para la celebración, la espectacular Finca Monte Arenas, cerca de Daimiel.
Los preparativos comenzaron en uno de los lugares más especiales de la localidad: el Parador de Almagro. Allí, Isabel y Javier se prepararon rodeados de sus familiares más íntimos, viviendo con calma esos últimos momentos antes de encontrarse en el altar.
Javier eligió para la ocasión un elegante chaqué gris oscuro de Jajoan, con chaleco a juego y una corbata azul marino con un discreto estampado. Fueron su hermano y algunos familiares quienes le ayudaron a vestirse, compartiendo esos momentos de complicidad que siempre merece la pena guardar.
Isabel, por su parte, apostó por un diseño exclusivo de Candelas y Felipa, una elección que encajaba perfectamente con su personalidad. Un vestido de manga larga y abotonado, de corte recto, con la parte superior lisa y una preciosa parte inferior decorada con bordados.
Pero si hubo un detalle que convirtió su look en algo realmente especial fue su original casquete, que aportaba un aire diferente y lleno de personalidad. Una de esas elecciones que hacen que una novia sea completamente ella misma.
Su ramo, compuesto por peonías blancas de Floristería Las Jaras, aportaba el toque floral perfecto, y la misma floristería se encargó también del resto de la decoración floral del día.
Antes de salir hacia la ceremonia, aprovechamos los preciosos rincones del Parador para realizar algunas fotografías de Isabel. La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las cristaleras de los pasillos, creando ese tipo de luz que convierte cualquier rincón en un escenario perfecto.
La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de San Bartolomé de Almagro, rodeados de numerosos familiares y amigos.
Dos grandes torres de flores daban la bienvenida a los invitados a las puertas de la iglesia, creando un precioso marco para la llegada de los novios.
La música estuvo a cargo de Miss Violina, que puso banda sonora a algunos de los momentos más importantes de la ceremonia. Entre ellos, una interpretación de Cerca de Ti durante la comunión, después de que Isabel y Javier pronunciaran el esperado sí, quiero.
Después de la ceremonia nos esperaba uno de esos pequeños planes que nos encantan: recorrer las calles de Almagro junto a los recién casados.
Con un precioso coche clásico descapotable como compañero de viaje, aprovechamos algunos de los rincones más bonitos de la localidad para realizar unas fotografías de pareja.
Y es que, sinceramente, da gusto pasear por Almagro. Sus calles, sus fachadas y ese aire tan característico hacen que prácticamente cada esquina sea un escenario perfecto para fotografiar una historia de amor.
Celebración en Monte Arenas
Después pusimos rumbo a Finca Monte Arenas, un entorno único en el que continuaría la celebración, con ese aire de cortijo andaluz que le da un toque de distinción.
Aunque el calor todavía se hacía notar, nada impidió que los invitados disfrutaran de cada momento. El cóctel tuvo lugar junto a la casa, acompañado nuevamente por la música de Miss Violina, que puso ritmo y ambiente a una tarde de reencuentros, conversaciones y brindis.
Después llegó el momento de trasladarse a la carpa de madera para disfrutar de la comida. El espacio estaba cuidadosamente decorado por Ermita Candelaria, que se encargó también del catering, creando un ambiente acogedor y elegante para continuar con la celebración.
Antes de comenzar a comer, Isabel y Javier quisieron dedicar unas palabras de agradecimiento a todos sus invitados por haberles acompañado en un día tan importante. Un bonito gesto que dio paso a una comida tranquila y distendida, perfecta para recuperar fuerzas antes de lo que vendría después.
Porque si hay algo que no puede faltar en una boda es una buena fiesta.
Terminada la comida, la tranquilidad dio paso a los bailes, las risas y la diversión. Los invitados se lanzaron a la pista para acompañar a Isabel y Javier en las últimas horas de un día que había estado lleno de momentos especiales.
Una boda con mucha personalidad, en un lugar tan especial como Almagro, y con esos pequeños detalles que hicieron que todo fuese tan suyo.
Para nosotros, además, tuvo un significado especial: volver a fotografiar a una familia que ya nos había abierto las puertas de su historia y poder acompañar ahora a Isabel y Javier en el comienzo de la suya.
Un día para recordar, y un gran recuerdo para ellos poder conservarlo para ellos en imágenes.
Celebración: Finca Monte Arenas
Catering: Ermita Candelaria
Vestido: Candelas y Felipa
Ramo / Deco Floral : Floristería Las Jaras
Traje: Jajoan
Música: Miss Violina
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